jueves, 12 de septiembre de 2013

Párrafo sobre la naturaleza, las mujeres y la contemplación, " Dioses Negros" Novela.


Quien observa a una mujer y solo ve la mera presencia de una mujer, en verdad no está viendo a una mujer. Solo ve algo a lo que se llama mujer pero por su cortedad desgraciada sigue pendiente de lo mismo de siempre: la pobre imaginación de su mente. De la misma manera  si alguien mira a un árbol y solo ve un árbol no toma en cuenta a ese árbol. La caída de sus ramas, la esquelética imagen que le hizo el invierno, el recuerdo de otros árboles y de distintas visiones, el aroma que brota de sus blandas hojas  en primavera y todo aquello que genera a quien realmente se detiene en la naturaleza. ¿De dónde provienen esos hermosos estados en el justo momento en el cual la  contemplación suaviza la mirada y la vida?  De la propia biografía y de lo que se hizo con ella. Si así no fuera, ni la naturaleza ni las mujeres lograrían entrar en los hombres. Nunca había visto la manera en que su hijo observaba a su esposa pero podría asegurar que en su productivo hermetismo, al levantar y ver a su joven mujer siempre reconocía algo nuevo. Para  Damián todo era importante, tanto es así que decidió comprar un arma para cuidar a su familia y luego dispararle a un hombre, y matar a un hombre  y de todo podría decirse que no evitaba los graves problemas y que era ridículamente temerario… pero en todo se apreciaba la misma línea inconfundible de moral. Una muy estricta puede en definitiva ser tan inconveniente como una a punto de no existir.