jueves, 5 de septiembre de 2013

Un hombre escapando a la melancolía de su esposa ( Dioses negros )


Salía por las noches aunque nunca volvía en horarios prepotentes y  en todos los años de matrimonio llegó a tener dos amigas sin contar a Eugenia, aunque siempre y aun en las situaciones más divertidas se descubrió pensando con tenaz remordimiento en Matilde. De hecho conversaba de su esposa con aquellas mujeres, que a veces prestaban atención con femenina solidaridad  y otras montaban una escena de celos o se replegaban en un silencioso orgulloso… el borde del la tristeza… o  se hacían un ovillo  al borde de la cama duplicando su impotencia. Cuando no estaba con ellas imaginaba todo sencillo, pero  cuando era partícipe de esa densa tristeza, en el cenit de la demanda, en el pedido angustiosamente callado de aquellas mujeres que no amaba.    

Gabriel Dancygier