martes, 28 de enero de 2014

Fragamento de la novela " Cárcel"


Al salir para encontrarse con su prima Evangelina descubrió que su vecina lo observaba desde su ventana, y en el medio de ese atardecer en que las nubes parecían caerse por el peso de su negrura, no conseguía desprenderse de su nostalgia  a pesar de ver en aquel rostro una armonía que parecía entrar poco a poco en él. Esa mujer lo conocía hace mucho, desde que todavía no era mujer. Como  las noticias graves se esparcen fácilmente era seguro que ella sabía su historia y por esa mirada relajada y precisa, casi sin timidez, se sintió aceptado tal como lo era por su prima. Al ser una mujer quien lo observaba creyó que todavía el mundo le reservaba un lugar…, aunque también le causaba vergüenza y bajo su mirada como si toda situación nueva pudiese delatarlo de eso que le había pasado y también lo definía. Siempre le quedaría la duda sobre quien era él. Es imposible separarse de los hechos.
Tras caminar dos cuadras escuchó que lo insultaban y se volvió para escudriñar el escenario hostil, presintió que eran cien ojos que lo observarían mal y no solo dos como los de un hombre que se le impuso desafiante en el límite de su valentía. Porque instantáneamente efectuó dos pasos hacia atrás. Era un hombre extremadamente pequeño que daba la idea de ser la primera vez que se decía por un acto temerario. Al ver en ese rostro desconocido dos ojos que se contraían de miedo, entendió aliviado que ese hombre se encontraría quizás peor que él, y ni le dieron ganas de enfrentarlo.