domingo, 18 de agosto de 2013

La infancia sin padre. Párrafo breve de la novela "La mujer del prójimo"


. No había forma que no fueran tiempos difíciles…su padre faltaba todo el tiempo y esas sonrisas demacradas como la de los payasos en tiempos de guerra y de hambre, quizás sirvieron al menos para que  esa oscuridad dolorosa no descienda a alguna forma de parálisis. Y si bien, esa propulsión por vivir, permitió que Ricardo continúe por su senda de ser y de buscar, de ser un niño curioso de silencios intensos, y mantenerse dentro del mundo infantil y de sus juegos concentrados, en la colorida metáfora en que se desarrolla todo el tiempo la infancia,  aún así más de una vez lo embargó el tenaz resentimiento infantil que crecía con el silencio y las inevitable injusticias,  pero se diluía cuando captaba en los ojos de su madre  un maquillaje mezclado y húmedo que había descendido por su hermoso rostro, en una lagrima colorida, para frenarse en sus pómulos y dejar su boca limpia para una sonrisa necesaria, descubriendo que su madre había guardado algunas de sus lagrimas, para salir, en cada una de las veces, lo mejor que podía al gran escenario de la maternidad. En esos momentos era cuando más la quería.

Gabriel Dancygier