miércoles, 13 de noviembre de 2013

novela " Los culpables" Párrafo sobre las cavilaciones de un hombre algo culpable....


Cuando le conté a Paulo sobre mi encuentro con Ingrid, me abrazó nuevamente pero más emocionado… teme por la salud de su esposa y permanece siempre al borde del llanto, estuve a punto de decirle la verdad sobre la edad de Ingrid pero no… necesitaba antes crear un clima de confesión… no me siento culpable por mí, pero le temo a los ojos de los otros… Sí, es eso… sostener la mirada. De todas formas, es importante que Paulo me apoye… más, incluso que mi psiquiatra que ni me felicito, debe ser que está prohibido mostrar alegría por un paciente o que la prudencia lo obliga a estar pendientes de la suerte que puede cambiar a cada rato sobre todo si más se vive. Presiento que debe pensar: por qué no consigo una mujer de treinta y cinco años o cuarenta, pero en su pensamiento que comienzo a adivinar sofisticado pero básico, debe creer que el amor se inventa, se busca por catálogo, no piensa en las posibilidades reales de un persona, de enamorarse dentro del azar… búsquese una de cuarenta diría… y yo le preguntaría y hasta encontrarla… y que haré con Ingrid… no sabrá que decirme… no lo debe tener pensado…. Su imaginación solo llega hasta: Búsquese una menos joven… eso puede colarse entre doscientos libros de psicoterapia y psiquiatría para revelar el mal uso de los cien mil millones de neuronas ayudadas por la serpentina de corteza, ayudados por  la pereza que adopta la gran forma de la estupidez rotunda y evitable.  Esto no pasó, pero quisiera ponerlo a prueba, después de todo, un profesional debiera poder ayudarme.