jueves, 24 de octubre de 2013

Final de la novela Dioses Negros.


Más tarde hicieron el amor y todo fue muy suave porque su espíritu estaba imbuido  de  resignación, de todas formas había tomado la pastillita para que ella se sienta bien. Cuando la dejó en la casa de su madre se felicitó de no decirle nada de sus temores. ¿Qué ganaría? No había optado por salvarse…
Ya en  su casa se preguntó inercialmente por qué no escapaba él también y no llegó a ninguna conclusión definitiva. No era edad para huir… no era un plan para su vejez. Un exilio era injusto desde todo punto de vista pero sobre todo un despropósito, no era indigno pero era una fuerte sacudida a su entereza. No, no jugaría el juego de los otros. Decidió que se vive hasta donde se puede y además su cuerpo tampoco lo ayudaba. Posiblemente si lo hubiese hablado con alguien hubiera llegado a otras conclusiones pero todo era vertiginoso e inmediato y decidía intuitivamente con su corazón ya muy cansado. Dos llamados vacios sucedieron mientras pensaba en toda su vida. Preparó un whisky hasta el borde y se sentó en el sillón que enfocaba hacia la puerta. Todo lo efectuaba metafóricamente, con lentitud planeada, necesitaba de esos tiempos en los que se iba construyendo, prestaba atención a como su mente encontraba cada uno de sus sentimientos más nobles, toda la situación requería de ese comportamiento suave, seguro. En su contrapunto existía la otra emoción: la exaltación que le producía saber que estaba decidiendo ese destino en lugar de otro. Pero ya no era una lucha, solo se preparaba a través de sus movimientos dignos como si ellos fueran una entidad con espíritu.  Se acordó de la carta de su hijo y la sacó de un cajón de la cómoda. Era ese el momento de leerla y ya no le prestaría atención a su teléfono.
“Desde la  muerte.
… acá estoy tío tirado en el medio de la nada... eres quien me dio la vida, el que me ofreció las fuertes palabras de padre, eres quién  nos decía que no hagamos más tonterías, y acá estoy, desesperado en este jardín donde una familia es normal. Qué bien la pasan los que se destinan a vivir mejor… veo a lo lejos a una mujer con un hijo en brazos…me observa, se detiene en mis ojos asustada…creo que ya no siente miedo ni odio, esta conmovida, una vida humana podría terminar…la mía, y estúpidamente. Pero la veo borrosa, de mi estómago ya no sale tanta sangre pero siento la humedad tibia que rodea mi cuerpo y moja mi espalda, he perdido mucha sangre… El hombre que me disparó se acerca a mí e intenta algo, aprieta con un trapo mi herida… en sus ojos graves entiendo lo que me está pasando. Es raro pero siento su desconocido afecto… Ahora con un teléfono llama a alguien… rezo porque sea una ambulancia, no quiero morir… él me sonríe… ya no somos enemigos, es la inmensa miraba de un ser humano cuando no puede hacer nada por otro, es el miedo moderado de la condición de ser hombres y estar arrojados a los mismos riesgos, él podría estar muriendo…. yo llegue a este raro lugar con un arma pero ahora…ya no importa, lo veo en sus severos ojos…quiere ayudarme, se desespera y le grita algo a la mujer… ese hombre habrá tenido un padre o una madre que lo ayudasen, consiguieron que crea que el mundo  no es una porquería… veo el pasto y atrás la casa sin terminar en el momento que se acerca también la mujer y me acaricia la frente… quiero agarrar su mano me siento demasiado solo pero no puedo… ¡Cuánto puede pesar un brazo! La de ellos es la última imagen antes de que mis ojos se cierren, siento la oscuridad y mi cuerpo siente una paz inédita, estoy flotando… nada me duele y me elevo… creo que me estoy muriendo pero no estoy mal… escuchó las ultimas voces, son tres o cuatro hablan de una inyección… ya no escucho…”
Roberto esbozó una sonrisa con sus ojos cerrados y esas palabras se transformaron en aquello que había detrás del rostro de su hijo. Recordó a su madre en aquel tiempo derretido pero fantástico en que se es niño y se cree en todos los hombres y en todos los dioses. Se sintió raramente agradecido. Los ruidos eran cada vez más cercanos pero no le preocupaban, tal vez  prefería que todo eso termine o ya ni lo sabía. Cuando los vio entrar no le costó entender quien de los dos hombres era el Tío. Era un hombre calvo y no tenía cara de estúpido, en su rostro no parecían caber las emociones, todo se habría diluido hace años de esa cara hermética que miraba una escopeta larga. ¿Ellos dudaron? Tuvo tiempo para decir…
-No eres tan estúpido… pero has perdido… mi hijo se encuentra en el mundo… puedes usar toda tu  vida para encontrarlo… tu vida… errática.  
Luego de unos segundos todo había terminado.         

martes, 22 de octubre de 2013

El amado. poesia sobre dios y las tragedias.

Puede ser la tragedia, 
el lado del azar, 
que no pertenece a Dios, 
o puede ser que nos toque, 
aceptar, 
la muerte de un niño, 
la desaparición de un hombre, 
la cruel indignidad en una mujer, 
y sin entender,
aceptar que él también es eso, 
y amarlo...
aunque en el suave despertar del sueño, 
entre los roces del amor, 
en la infinitud de los alumbramientos, 
y tambien dentro de  la suave memoria de la pasión, 
y la calma, 
frente a  la sonrisa de nuestros muertos, 
es más natural reconocerlo, 
eso nos recuerda a Dios siempre, 
Porque El es eso... 
Aunque, 
hoy habra infinidad de tragedias, 




jueves, 17 de octubre de 2013

Insomne. poesía sobre el miedo.

Es de noche y muy tarde, 
debo salir de la cama, 
ya no hay posibilidades, 
de paz, 
de dormir, 
el invierno no me proteje con el cuidado de las frazadas, 
este espacio no es íntimo hoy. 
le temo a la mañana, 
pero no soporto esta oscuridad lenta, 
mis preocpaciones, 
son mas que yo, 
que el hombre universal, 
es imposible olvidar el miedo, 
qué fácil resulta el dolor, 
el lugar apropiado después del desencanto, 
pero hoy es otra cosa. 
mañana se decidira mi futuro, 
mi cuerpo puede dejar de ser mi amigo, 
¿qué pasa dentro de él?
Imagino la aplicada sonrisa del medido, 
y conozco aterrado que su poder es reducido, 
él, también traduce la enfermedad... 
deberé rezar, 
y creer, 
llevare mi mente a las mejores fábulas, 
pensaré en mi padre muerto, 
él me sonrie en un lugar 
que también es de noche. 
Lo abrazo... 
y por fin, 
lloro. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

El escritor y la mujer francesa. Ultimo capítulo completo.


Final cerrado. Perdón…

El ambiente de los escritores  siempre me ha hecho sentir un extraño, que vagaba por sus alevosas expresiones de intelectualidad, inmiscuido en sus vidas y sus horas en las que merodeaba como un fantasma siempre lleno de una vergüenza hostil, porque los admiraba y los despreciaba –en verdad los admiraba cuando era joven-, por sentirse ellos tan una sola cosa, tan exclusivos. Ser escritores los convertía en eso que resume y enaltece, más que cualquier otra cualidad  lo que  puede decirse de una persona. Me parecía que mis pasos tímidos recorrían un mundo de criaturas que habían aprendido a vivir sin las fatigas de los cuerpos, sin los miedos del alma, en definitiva una vida que nunca será para uno, ni aunque consiga el mejor premio de literatura. Es que justamente ese mundo no se organiza para el talento, es más para aparentarlo.

martes, 8 de octubre de 2013

Lo indigno. Poesía.

A un hombre se lo encierra, 
se lo abre por dentro, 
y se exponen sus miserias sin ver, 
tambien su humanidad, 
ella siempre existe, 
en su pesada biografia, 
en los males albures, 
aun sobreviven los besos en la frente, 
de su madre, 
universal, 
posible, 
el resquicio por el que podría haber sido otro, 
El puede ser un hombre gravemente equivocado, 
danino, 
imposible, ´
pero sepamos: 
La indignidad se le agrega de afuera, 
en el medio de su oscuridad, 
insoportable, 
estas cárceles no pueden ser 
la idea, 
la vision, la solución,  
del dios que amamos... 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Cárceles... la bestialización de un ser.... Breve comentario.

Las cárceles, qué lugar tan imcomprendido. Se arroja alli a seres humanos a que se bestialicen. En nuestro país dejan de ser seres humanos, explicando que el modelo penitenciario es de ninguna manera cristiano, judio, o musulman... O carecen del buen gusto del razonamiento aplicado, solvente, moral.  Son policias por fuera de toda ley, en el costado despreciado de las reglas, destruyendo seres humanos, odiados por palabras que salen de bocas que saben denigrar, en abstracto. Necesitan no la muerte de un ser humano, si no algo mucho más grave: la muerte psicológica de un semejante. No consiguen, ni por un minuto, entender que existe un ser adentro de ese cuerpo, sin importar que tragedía haya cometido. Les guste o no..., es un ser humano. Sigue siendolo, y con menos suerte podriamos serlo nosotros. Se destruye la integridad de alguien que esta sujeto a las barbaridades de la violencia con poder y estupida de los que eligen ese circo romano, sanguineo como medío de vida. En las inocentes palabras de los aficionados a pensar, se escucha que se pudra en la cárcel, que le den cincuenta años. ¿De quién hablan? de una persona o del demonio nacido de sus oscuras ignorancias. Escucho en nuestro pais que no se habla cristianamente de los delincuentes cuando se los quiere en la prisión... y  les reprochan que deben mantenerlos. ¿Hay todavia, seres moralizados precariamente, que creen que pagan la comida de los presos? Pagan todo: eso es un estado. Hasta en la absurda, obsoleta y criminal pena de muerte del Norte, hasta el último momento antes de morir, un hombre es un ser humano. Deberemos explicar mejor porque un ser humano es delincuente, o dejaremos fluir nuestra rabia ignorante y desconoceremos al dios del que siempre hablamos. Mientras El permanece callado y absorto, reprochandose nuestra ignorancia. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Un hombre se despierta. Poesía.

Un hombre despierta. 
Recoge su ropa, 
se dirige al baño... 
mientras su familia duerme en el silencio. 
Las obligaciones,
la oscuridad, 
el hombre se mueve automaticamente, 
pero no celebra su amanecer, 
o ni decide, 
¿Por qué esta imagen me da pena? 
todos los dias se repite el episodio, 
de un hombre que se dirige a una vida que no eligio, 
pero la pena es más honda, 
mi dolor por ese hombre tiene algo de encarnación, 
yo estoy en él, 
puedo ser él, 
y no dejo de presentir que puede ser una buena vida, 
entonces, 
¿A quién observó? 
Cuando amo, descubro y conprendo, 
el karma del hombre universal. 
Puede que solo sea mi día sensible... 
pero en esa imagen, 
lenta, 
resignada, 
natural, 
Comprendo la suave fatiga 
que nos reune, 
al vivir....

jueves, 12 de septiembre de 2013

Párrafo sobre la naturaleza, las mujeres y la contemplación, " Dioses Negros" Novela.


Quien observa a una mujer y solo ve la mera presencia de una mujer, en verdad no está viendo a una mujer. Solo ve algo a lo que se llama mujer pero por su cortedad desgraciada sigue pendiente de lo mismo de siempre: la pobre imaginación de su mente. De la misma manera  si alguien mira a un árbol y solo ve un árbol no toma en cuenta a ese árbol. La caída de sus ramas, la esquelética imagen que le hizo el invierno, el recuerdo de otros árboles y de distintas visiones, el aroma que brota de sus blandas hojas  en primavera y todo aquello que genera a quien realmente se detiene en la naturaleza. ¿De dónde provienen esos hermosos estados en el justo momento en el cual la  contemplación suaviza la mirada y la vida?  De la propia biografía y de lo que se hizo con ella. Si así no fuera, ni la naturaleza ni las mujeres lograrían entrar en los hombres. Nunca había visto la manera en que su hijo observaba a su esposa pero podría asegurar que en su productivo hermetismo, al levantar y ver a su joven mujer siempre reconocía algo nuevo. Para  Damián todo era importante, tanto es así que decidió comprar un arma para cuidar a su familia y luego dispararle a un hombre, y matar a un hombre  y de todo podría decirse que no evitaba los graves problemas y que era ridículamente temerario… pero en todo se apreciaba la misma línea inconfundible de moral. Una muy estricta puede en definitiva ser tan inconveniente como una a punto de no existir. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Un hombre escapando a la melancolía de su esposa ( Dioses negros )


Salía por las noches aunque nunca volvía en horarios prepotentes y  en todos los años de matrimonio llegó a tener dos amigas sin contar a Eugenia, aunque siempre y aun en las situaciones más divertidas se descubrió pensando con tenaz remordimiento en Matilde. De hecho conversaba de su esposa con aquellas mujeres, que a veces prestaban atención con femenina solidaridad  y otras montaban una escena de celos o se replegaban en un silencioso orgulloso… el borde del la tristeza… o  se hacían un ovillo  al borde de la cama duplicando su impotencia. Cuando no estaba con ellas imaginaba todo sencillo, pero  cuando era partícipe de esa densa tristeza, en el cenit de la demanda, en el pedido angustiosamente callado de aquellas mujeres que no amaba.    

Gabriel Dancygier

martes, 27 de agosto de 2013

El recién nacido. Poesía.

Un niño nace, 
y con sus ojos cerrados,
su inconsistencia... 
ya tiene su futuro cerca de él, 
su padres inexpertos: 
el amor suave de su madre, 
preocupado, 
preferira que no sufra, 
y le llevara sus miedos, 
su padre  traerá el mundo, 
en la material forma en que un hogar es alegria, 
sera también la manera en qué los demás, 
son para sus ojos. 
Duerme y nada más, 
pero su vida ya parece organizada, 
Y si bien existe la probabilidad, 
la teoría del caos, 
la genética, 
todo presume cierto fatalismo, 
pero es...
despues de todo un ser, 
un futuro ser... 
y estara obligado a ser creativo, 
frente a los impoderables... 
Puede que al final su destino sea solo de él.
O al menos una parte... 
el fragmento feliz.  

Gabriel Dancygier

jueves, 22 de agosto de 2013

Amor no tan líquido. capitulo 9. Quienes deseen leerlo completo pueden conectarse con la editorial. Saludos a todos.


El noble intento de relacionarse.

La modalidad defensiva y temerosa de nuestros tiempos, obliga a dos formas características, ambas inconvenientes, para construir y armar los comienzos del afecto. La primera modalidad inconducente es no dar espacio a los demás por el temor a vincularse  y evitar sufrimientos, al punto que al final  llegue un momento en que la negativa puede ser por una costumbre tan usual que termine por  desactivar el anhelo de relacionarse y ya ni las mismas personas  entienden porque se desatienden las oportunidades. Se habitúan o ya ni siquiera esperan. La otra forma defensiva de relacionarse  –seguramente hay otras más- consiste en  establecer contactos ligeros y esporádicos, inconducentes y a veces agónicos,  esto se debe a que se reconoce que la relación emocional importa o al menos se la necesita,  pero se descree de ella como posibilidad de felicidad y de estabilidad, por eso para no sufrir  se establecen contactos breves y sin optimismo, entonces se extrae algo exiguo y olvidable, sin esperar demasiado y si hacer gran cosa. La búsqueda esencial de esta conducta es no sufrir aunque no se obtenga ninguna felicidad.

martes, 20 de agosto de 2013

La ruta... poesía.

Observó por la ventanilla, 
las distancias reducen el efecto de la velocidad, 
y todo el verde se mueve muy despacio, 
que hasta puedo detenerme en él, 
y sentir la calma, 
el mundo amable, 
Unas vacas tuercen su cuello...
el ruido las saca del suelo alimenticio, 
y observan, 
piensan, 
En esa simplificación siempre encuentro los reposos... 
que necesito, 
pero no se...
¿Lo soportaria? 
Estaria solo con dios y la naturaleza, 
puede que sea mucho, 
o poco,
siempre la figura de la otra vida, 
es solo una idea inacabada, 
pero me persigue, 
nos persigue, 
a los mortales, 
a los de una sola vida, 
una sola opción... 
Ahora, el atardecer...
la inmensidad se llena de una alegría nostálgica, 
gratamente dolorosa... 
Luego vendrá la noche inmensa... 
e imaginaré el silencio. 
 
Gabriel Dancygier 

domingo, 18 de agosto de 2013

La infancia sin padre. Párrafo breve de la novela "La mujer del prójimo"


. No había forma que no fueran tiempos difíciles…su padre faltaba todo el tiempo y esas sonrisas demacradas como la de los payasos en tiempos de guerra y de hambre, quizás sirvieron al menos para que  esa oscuridad dolorosa no descienda a alguna forma de parálisis. Y si bien, esa propulsión por vivir, permitió que Ricardo continúe por su senda de ser y de buscar, de ser un niño curioso de silencios intensos, y mantenerse dentro del mundo infantil y de sus juegos concentrados, en la colorida metáfora en que se desarrolla todo el tiempo la infancia,  aún así más de una vez lo embargó el tenaz resentimiento infantil que crecía con el silencio y las inevitable injusticias,  pero se diluía cuando captaba en los ojos de su madre  un maquillaje mezclado y húmedo que había descendido por su hermoso rostro, en una lagrima colorida, para frenarse en sus pómulos y dejar su boca limpia para una sonrisa necesaria, descubriendo que su madre había guardado algunas de sus lagrimas, para salir, en cada una de las veces, lo mejor que podía al gran escenario de la maternidad. En esos momentos era cuando más la quería.

Gabriel Dancygier 

El pasado y el costado muerto. Poesia.

Desde la esquina, 
observo la casa y es otro tiempo. 
Veinte años sin regresar, 
sin entrar en sus historias, 
en las que yo era parte de esas paredes, 
de esa geometría espiritual, 
Mi madre desde la cocina, 
ofrecia su amor con los aromas, 
el cobijó de las comidas, 
la cena familiar, 
la noche... 
ella era el sector sagrado del día, 
y yo un joven ignorante, 
solo buscaba en los conocimientos todo  
mientras  no explicaran nada de mí, 
más que el anhelo de ser y existir 
en algun lugar de la adultez. 
Esos tiempos habrán sido maravillosos, 
pero... ¿por qué? 
En qué momento disitnguía yo la felicidad 
en aquel presente, 
y ahora a metros de aquel tiempo 
que parece de otro o de otros,
y sin embargo es mi vida, 
mi ser, 
la manera de entender mi mundo, 
desde las sensaciones, 
el tiempo, 
el tiempo nostalgico, 
es el de siempre,
Aquellos niños están ahora creando sus melancolias. 
Quizas fue solo tiempo, 
una infancia, 
quizas eso sea la vida mirada desde afuera, 
desde donde ya no se puede vivirla,
la ingrávida soledad con la que nuestros fantasmas, 
los muertos, 
exigen volver a este presente, 

viernes, 16 de agosto de 2013

La montaña. Poesía.

Allí, 
entre las montañas terrosas, 
descubro como cambía la bellleza el atardecer, 
por la mañana era blanquecino y prometedor, 
limpio, 
ahora el paisaje árido de colores, 
baja hacia mí, 
con el suave misterio del crepusculo, 
todo parece lo suficiente triste, 
y a la vez promete fantasias, 
un pequeño hilo de agua olvidada 
recorre la quebrada, 
Los paisajes inhospitos... 
ellos no te obligan a nada, 
son de alguna manera más solitarios
que todos, 
los hombres juntos... 
Las piedars, 
los minerales vistiendo las montañas, 
de colores que en franja, 
son armonía y azar, 
Ingreso a mi vision y... 
no soy tanto mi vida... 
soy también la naturaleza... 
y no esta mal. 
Descanso. 

sábado, 10 de agosto de 2013

Ahora... Poesía

La mágica constelación de sensaciones 
era todo 
y era demasiado.
Puede el placer doler y asustar. 
pero encontre el ritmo 
de mi cuerpo y creí 
que eso era todo.
Había entrado al mundo de los placeres
de los adultos, 
y me halago ser hombre 
y poseer 
ese anhelo... 
las mujeres eran...
demasiado 
eran todo 
y eso era la vida, 
el exultante cuerpo de una mujer dibujada,
en papel,
llevada a mi mente. 
Hoy recuerdo la construccion de mi ser 
y era feliz...
hoy ya es distinto 
todo me atrapa, 
y solo el amor puede darme algo.
Los cuerpos 
las fantasias... 
que poco parecen ante el apuro 
el tiempo no para de...
vigilarme.

lunes, 5 de agosto de 2013

Mediciones: Poesia.

Un hombre se cree superior por saber, 
otro se cree inferior por saber, 
y no vivir... 
Otro vive y desprecia a los que observan, 
letalmente quietos, 
y se siente superior. 
Cuánta culpa están creando 
por su ignorancia, 
tapada por cálculos. 
Solo un hombre a mil metros 
de la sabiduría, 
puede creer en  sus inservibles 
mediciones, 
y peor,
Confiarse a  ellas... 
Como si entendiera por primera vez el valor de ganar 
y ser... 
¿para quién? 
Si no es primero para él mismo. 
No, 
no lo sabe, 
no dedicó su tiempo a pensarse, 
a entender que las posibilidades 
los infortunios. 
el fuerte caos de la biologia,
los absurdos accidentes biograficos... y 
los inevitables, 
modifican los triunfos
pero no los meritos... 
giran en una rueda indescifrable que puede ser de dios, 
aunque tampoco interesa. 

Los desvíos sexuales segun la óptica de un escritor. El escritor y la mujer francesa.


Vi aquella película de la pareja de amigos que se intercambiaban sexualmente: qué manera tan agria de crear humor. La tragedia se asoma con toda su brutalidad cuando los cuatro amigos –tienen unos cuarenta años-  se esconden desnudos –tras una noche de autodestrucción sexual-  tras una pared interna de la casa  a punto de ser sorprendidos por el hijo de doce años que solo descubre  el rostro de su padre asomado tontamente, dejando su cuerpo desnudo protegido por esa pared. La pared de los milagros. Ellos se pasan de esa pared a otra sin que el niño, atrás de un ventanal, los descubra desde afuera,  pide la llave para entrar, compartiendo la ignorancia con sus amigos, pero  desconoce la catástrofe que lo separa a unos metros gracias a una pared, a una casualidad.  La pared de la gracia y la locura.  En el cine se festejaba  la escena con risotadas porque saben, intuitivamente, que el niño no terminara viendo a sus padres en una decadencia tal. Puede un hijo quedarse sin padres por tal imprudencia.  La fascinación creciente de los disconformes por destruirse a cambio de pequeñas magias inútiles.  

viernes, 2 de agosto de 2013

Tiempo deslizante... Poesia....

Una fuerza extraña me sujetaba, 
al tiempo, 
la fragil medida de la mortalidad, 
de los amores, 
el espacio oscuro y profundo 
del desamor. 
Mi madre ya no esta en el tiempo, 
tampoco mi abuela, 
Mi padre... 
hace dos días caminamos por un hermoso parque, 
nuestros cuerpos se movían entre los árboles 
como apariencias, 
felices, 
pero era el gesto de los viejos, 
la resignada mueca frente al sol, 
el infinito succiona y... 
estoy solo... 
él ya no me reconoce... 
El tiempo pasa a cada vez que lo pienso, 
y ella.. 
no lo se. 
No me ama, 

Gabriel Dancygier

Parráfo decisivo de " El escritor y la mujer francesa"


Cuando ayer la hermosa mujer francesa subió las odiosas escaleras para hacer sus trámites antes de subir al avión, sentí golpear en mi cuerpo la profunda desilusión de aquella sonrisa. Hubiera sufrido menos ese impacto si ella hubiese llorado. Es mucho peor que las personas que amamos no nos muestren su dolor y que en la obligada tarea de adivinarlo quedemos a merced de esa valentía que los convierte en doblemente dignos y más merecedores de ofrecer nuestra vida por ellos. Podría arriesgar mi vida por esa mujer que intentaba amarme de verdad -mientras dejaba de mirarme  para abandonar  la escalera eléctrica o para llorar-, pero no podía ofrecer la vida de Isabel, no… no podría y no dependía de una axiología o del peso de mi moralidad… era una dura imposibilidad material, no salía de mis pensamientos ni de ninguna gran reflexión, era que mi cuerpo no conocía ni aprendería sobre esos desprendimientos. Cuando me enteré de le enfermedad de Isabel la disyuntiva había concluido. Yo ya conocía el resto de mi vida. Si el momento de mis dos destinos era un péndulo en el que yo prefería que lo detenga el azar por sí solo, para señalar a una de las dos mujeres… Ahora entiendo que nunca existió ningún péndulo, solo mi imaginación necesitaba de las dudas, el resto ya estaba sentenciado. Y comprendí que de allí en más el recuerdo de esa joven francesa tendría la constancia de un clavo en mi corazón, y solo el extenso tiempo y su planicie me acostumbrarían a diluir aquella hermosa historia de palabras y de olores y de renacimiento.  

lunes, 29 de julio de 2013

Amor, demasiado para mí... Poesia.

A veces tengo miedo. 
Este es el comienzo de un amor, 
y el contorno de aquella, 
tarde entre las penumbras...
de tu cuerpo, 
de todo lo que eres,
me asustó... 
Es cierto que puede doler la belleza, 
si tiende a ser de uno, 
porque en un sentido no lo es, 
o puede,  
que en varios, 
el amor sorpresivo y brusco, 
como el de siempre, 
obliga a tener la cabeza muy en orden, 
es una gran tarea, 
así, 
tan claro, 
como cualquier acto trascendente. 
Me asustará también  un quirófano, 
las muertes de mis padres, 
la extraña finitud, 
la mia, 
Puede que haya de poner muy en orden los pensamientos, 
para no establecer 
una horrible continuidad, 
entre el amor perdido... 
y las horribles profesias... 
Ellas... 
hacen que los sufrimientos cotidianos 
se llenen 
de un dolor indecible. 
O puede que el amor, 
virulento, 
sea... 
mucho para mí. 

Gabriel Dancygier

sábado, 27 de julio de 2013

Una mujer demasiado joven... Poesía.

Sí, que existen los amores raros, 
pero como saber,
reconocer, 
el tranquilo descanso de un alma... 
Combinaciones, 
repletas de contrasentidos, 
a fuerza de encontrar amor o sus derivados, 
la negligente fuerza por encontrar conpañia feliz, 
o  quien sabe, 
eso puede resultar todo para muchos, 
Yo, 
he tenido un amor raro, 
pero era al fin, 
amor... 
hay... la diferencia de edad, 
y sus ecos. 
las miradas crueles, 
impiadosas,
de sentencias desconocidas, 
detrás, 
fuera de la orbita de hipocrecia, 
no, nada es facil...
necesitaba convertir en posible nuestro amor, 
nivelar las edades, 
jugaba con los números, 
subía el de ella cinco años
pero no alcanzaba... 
y así, 
a cada rato, 
envejecía. 

viernes, 26 de julio de 2013

Violencia: Breve relato de "La mujer del prójimo".


Después de un episodio de violencia, incluso aunque se justifique por la dinámica de los hechos, una persona que normalmente no es agresiva se ve a sí misma en infracción, una culpa rara  que lo definiría  como un hombre que no puede controlarse, o sencillamente el hecho de volver a pensar en esas visiones violentas contra otra persona, y si bien esa noche se durmió fácil, se despertó asustado a las dos horas, y estuvo inquieto una hora en su cama revuelta. Pero al fin se  durmió y luego otra vez la mañana, otra mañana, siempre eran un estorbo. Y volvió sobre él episodio. Nunca hubiese sospechado  que tan presionado podía sentirse, para hacer algo así, él sabe bien que no fue el miedo tal como comentaron los policías el que activo tanta furia, para que  derrame  ese  odio sobre ese cuerpo ya vencido sobre el pavimento. Cuanta crueldad le traía el desamor…. que oscuro asunto era ese amor enquistado en su cuerpo amortajado. 

miércoles, 24 de julio de 2013

El muro. Poesia en que el amor duele.

Eran tiempos de rutinas plácidas, 
confortables, 
continuadas de placeres suaves...
La felicidad en linea apacible. 
El amor... 
allí toda la vida parecia preparada, 
y los miedos, 
El  permanente conocimiento de la  mortalidad
se disolvían en la suave caricias de las sábanas compartidas, y
vos eras casa vez más yo. 
Donde los azarosos fantasmas de los sueños, 
se vencían una y otra vez 
en abrazos y consuelos... 
pero aun no entiendo, 
que enfermedad se incubaba entre nosotros,
yo no lo sabía, 
vivía cotideanamente.
Lejos de las preocupaciones permanentes de calcular el amor. 
Fue tan rápida la caida 
que en ese espiral ya no tuve fuerzas para esperar, 
el gran murro se abrío entre nosotros, 
no era el desamor, 
sino el grave espesor del miedo, 
y la prudencia del dolor, 
A veces no se sabe que sentir 
cuando dos personas que no pueden arreglar algo,
confundidas, abrumadas de sensaciones... 
quizas sea el amor, 
su caída, 
o que no hemos sabido llevar nuestra felicidad, 
cuidarla, 
enderezarla, 
como debe ser cualquier tarea importante, 
un destino. 
recien hoy luego de mucho tiempo, 
ese abstracto muro de imposibilidad 
ya no existe, 
pero la realidad, 
las circunstancias... 
pueden ser definitorias, 
hoy ya extraño con calma la primer parte de nuestro amor. 
Y a veces pienso en la parte triste de los dias dificiles, 
si en está... o en otra vida, 
Podré completar el amor que comenzaba a darte.... 

Gabriel Dancygier 

Escaleras transparentes. Poesía:


Una dama especial,
calculada…
oscura pero plácida
a la que  siempre veía pasar mientras crecía,
entraba luego a una iglesia,
imaginaba sus rezos,
sus dolores
pero nunca detecte el  corazón de mi intriga,
¿qué escaleras subía en el ascenso su alma?
Imaginaba el eterno rostro barbudo de dios,
y ella se hacía oscura
entonces…  me preguntaba.
¿Qué es una bella dama subiendo por escaleras invisibles hasta dios?
y fantaseé culpablemente con sus pecados…
para luego respetar esa intriga,
cada vez más triste,
y no me animé a acercarme cuando lloraba en el torcido banco de la plaza,
yo era tan joven y todo me era tan lejano,
inaccesible,
y ella era magnifica,
seguía siempre siendo la dama,
era la mujer sin cuerpo,
todas la mujeres que me amaron,
mis distintas madres, mis abuelas,
los juguetones retos de mis hermanas,
en ella, la mujer que sube por escaleras transparentes,
adquirían  la forma de la leyenda
y el amor mudo.  

martes, 23 de julio de 2013

El amor con los años... capitulo 7 de Amor no tan líquido.


 El romanticismo con los años.

El enamoramiento, esa fuerza que propulsa el énfasis en vivir en términos de todo o nada,  tan linda o tan desgraciada, que hace al ser humano ser lo mejor o a veces lo peor, su más desgraciada caricatura; tiende a amenguar con el tiempo para conseguir la tranquilidad del amor, y aparece la posibilidad de armar una vida diversa y tranquilla, de una sencillez llevable  y grata. Pero al amor, a diferencia de ese conato de frescura y explosión en que los tiempos de las primeras pasiones se inventan solos, requiere de otros atributos que obliga a las personas a  crear, a construir, a mejorar. Allí se revela nuestra personalidad, lo que hicimos con nuestra biografía, lo que podemos dar y conseguir. Pero para tolerar naturalmente la disminución de las intensidades, aquí cuenta todo, debemos tener en consideración los valores y nuestra idea de sentido, es decir, confiar en  el bienestar de lo correcto y considerar el valor de lo importante y no dejar de observar esa lucecita con que el propósito nos atrae hacia él, para armar el futuro en  el que se desarrolla todo lo nuestro. Es decir la felicidad: por acumulación de pequeños momentos y la tranquilidad de sentirnos conformes considerando nuestra vida en una perspectiva amplia, por encima de la intensidad de lo transitorio. De todas maneras, es una buena idea que además del amor –desear el bien del otro y cuidar de esa persona- se continué ornamentando el romanticismo, es decir la dulzura y el cariño, expresados en la forma del encanto delicado y suave del amor.

 En general por el uso coloquial de las palabras, nos escuchamos hablando cada vez peor, con mayor cantidad de palabras inventadas y salteando o perdiendo el sentido integral de lo que queremos decir y esto es un estorbo para la textura y lo agradable de cualquier conversación o hasta de una frase. Nada se parece a un cumplido. Me refiero a que torpemente se deja de lado, la obligación de crear el romanticismo.  Por la rutina, la costumbre y el exceso deformante  de la confianza, la acumulación de familiaridad ocasiona que de a poco las personas se expresen entre sí, como si ya no hiciera falta seguir agrandando  o se olvida que debemos encomendarnos en que la  persona que queremos siga creyéndose especial y valorada románticamente.
Entonces, se deben crear hábitos por el cual la modalidad de la conversación y las formas del intercambio propongan una forma dulcificada que refuerce la confianza en el amor y en la elección ya realizada. Definitivamente en una relación de pareja –ni después de treinta años- se debe usar el lenguaje que se emplea con  los demás en el intercambio dialogado. No hay lugar para hablar con malas palabras sacrificando las formas, para hacer payasadas ridículas que nunca se harían en una primera cita… En definitiva perder la línea y caer en las peores formas de lo tosco para descubrir que ni uno  podría gustar de sí mismo, si se observara en el espejo. Estar atento a lo que el otro necesita como demostración de cariño es muy conveniente, comprar flores, inventar un sobrenombre singular y que les guste  a los dos, ir los sábados a una confitería linda, salir a bailar como en los viejos tiempos, decirle que le queda bien la ropa. Por supuesto que esto es de alguna manera algo creado pero… quien se resiste al placer de las palabras bellas y las miradas nobles. En una novela que escribí hice mención de una situación natural sobre una pareja que llevan muchos años juntos, y creo que  puede resultar simbólico y explicativo de una verdad agradable:
Un hombre se decide y le compra flores a su mujer, claro que no con las expectativas  de las primeras veces pero igual visualiza la sonrisa de ella al recibirlas. Y por eso siente una suave alegría en su cuerpo. Cuando se las ofrece ella se alegra y le pregunta si la quiere igual que en los viejos tiempos. El hombre  duplicando la apuesta  responde que cada día está más enamorado. Tiene la inexactitud de todo halago. Es probable que esa palabras no sean estrictamente verdaderas, pero ¡a quién le importa…! se abrazan confiados, mientras con esa  humanidad y ese cariño siguen creando el amor que ya tienen.

Otro mal uso de la confianza lo observo en la exteriorización crónica del atractivo de otros hombres o de otras mujeres en la calle o  de personas que aparecen en televisión. Esto obedece a un bruto manejo de la confianza, en que se toma a la relación como un lugar de entrecasa, demasiado doméstico, donde no se deben guardar las formas. El romanticismo consigue su esencia a través de las formas y esto debe asumirse, no sirve decir no es nada, vos sabes que te prefiero a vos… el ingrato efecto de las palabras toscas, en ese declive que siempre es la seguridad excesiva, en que aparece la puerilidad de las acciones… hasta  el mejor puede convertirse en el más precario.

También he escuchado quejas en torno a infantilizar la conversación y el vínculo. Entre ellas rebotan vergonzosamente: utilizar modismos y tonos como los de un bebé, deformar palabras, mostrarse definitivamente indefenso sin estarlo, darse golpes tontos como si fuesen hermanos, risotadas horrendas.
Olvidando siempre que el amor en su aspecto  romántico y agradable  incluye gustar. Sigue por siempre como una noble tarea que levanta nuestro mentón. El del estilo. Por supuesto, que uno debe sentirse autentico en las relaciones, pero acaso una persona se siente bien si a los treinta años habla como bebe, si de diez palabras dos son palabras soases y tres inexistentes, sí descuida las formas que tiene para el otro, si se siente un ser ordinario y abusivo, si no consigue hacer pequeñeces que están a su alcance para dar alegría a su hogar y a sus seres amados.
Estos descuidos nos suceden a todos y es en parte por la seguridad que genera el amor en el cobijo  y la aceptación que tenemos de otro ser humano, pero debiéramos tomar  esa hermosa circunstancia para crecer como personas en nuestro modo singular y en lo que parecemos. Después de todo uno es entre otros aspectos, también lo que de sí se observa.   

Gabriel Dancygier 

domingo, 21 de julio de 2013

"La cuidaba como a un flor que fue hermosa y seca" fragmento pequeño de " Dioses negros"

Porque Roberto la cuidaba como a una flor que fue hermosa y seca,  y la seguía viendo hermosa pero de una manera distinta, podría ser el contacto profundísimo con lo que existía adentro de ella, esa parte que se encuentra atrás del corazón o más adentro…  eran  los potentes  restos de un amor torcido, la nostalgia interminable de lo irreversible. Intentaba acariciarle la cara o taparla con las sabanas y ella agradecía ese amor, con la deteriorada sonrisa de los que ya presienten su muerte y delicadamente  la aceptaron y se convertía en una mujer más dócil aun.  Ese raro amor por aquella mujer débil, espiritualmente  apagada  por una enfermedad mental y ahora arrastrando su cuerpo terminado y blando,  le traía una inmensa ola de dolor,  una noble tristeza que jamás hubiese creído que existiría en él de una manera tan exultante. Su esposa fue siempre  una mujer frágil  por esa desgraciada constitución psicológica  la quería cada vez más aunque no viviese con ella y seguro que también porque se estaba muriendo. Casi flameando sobre la cama la mujer había llegado al colmo de la delgadez,  de la que salían moribundos unos ojos enormes entre los huesos de un rostro totalmente querido. Era extraño… cuando más adelgazaba más hermosa le resultaba la fantasía  de abrazarla y llevarla por los aires para vivir las últimas noches juntos. Cuando peor la notaba  más prefería su muerte y en ese momento debía esconderse donde pudiese solitariamente llorar. El amor convierte la repulsión en  dulzura, en suave e infinita unión, aunque de a momentos todo era  desesperación y odio.  La buena cara de los cercanos, de los familiares… creaba una sensación de pena para luego terminar en intimidad.  

Gabriel DAncygier