viernes, 19 de julio de 2013

El mar... Poesía correspondiente a otra biografia, a otro ser, a otro momento. Esto sucedio...


El mar.

Allí, de la mano,
nos envolvía su inmensidad azul,
o verde…
una gaviota recorría su tangencial calma,
ella buscaba su supervivencia
para mí era un motivo más del momento poético.
Se que allí,  cientos de metros para abajo,
existe la lucha eterna de la vida,
planificada por el dios de la tierra y el agua,
por la táctica de aquellos seres,
los pequeños pactos,
los raros idiomas,
todo eso no se ve…
la calma solo se sacude en las olas
que dispersan un ruido de ruptura y de vida.
Muy lejos se encontrara otro continente,
una parte de mi mente no lo cree,
sumergida en la realidad del momento.
Seremos felices
infelices
Lucharemos con nosotros mismos,
en la difícil y delicada tarea de unir dos almas
hermosamente.
La suave caricia de su mano no permite que sea realista…
es nuestro futuro…
¿pero quién no le teme al futuro?
Creo que pienso de más mientras el sol
comienza su descenso en las horas bajas de la arena
detrás, estirando nuestras sombras
nuestra humanidad se ve en el suelo.
En verdad no se cuánto piensan los otros,
ni si pienso mal…
Este momento…
¿Cómo hacerlo durar?
Adivino que como siempre es un momento más de felicidad,
hasta el próximo,
A los sesenta años ya no es bueno ser un ilusionado.

Gabriel Dancygier