sábado, 13 de julio de 2013

Un sueño poético y triste: la verdad deformada de un hombre. La mujer del prójimo. Pequeño pasaje...


Su cuerpo corría por el césped con un vértigo que no presagiaba nada bueno, un intenso miedo lo llevó a otro escenario en el que los árboles tenebrosos lo acorralaban con el silencioso sonido de su follaje frondoso y creciente. Muy pronto se abrió entre ellos un escenario distinto, una belleza excesiva con un lago  rodeado de montañas que crecían con sus puntas hacia un cielo violeta. El paisaje era conceptual, no existen esas formas en la naturaleza, pero si algo se observa por un tiempo suficiente comienza  a ser real, además se movía hermosamente, pero era también que en esos colores había algo triste y nostálgico, era un lugar que se había tragado al tiempo, al mejor tiempo, y dolía. El no estaba solo, sin embargo no veía a nadie a su alrededor ¿Dónde estaría la mujer que lo acompañaba? Su cuerpo se llenó de un vértigo horroroso cuando se vio intentando sujetar la mano de esa mujer que lo acompañaba, los dedos femeninos –fue lo único que vio de ella- se atenazaban a la última piedra en el que comenzaba un precipicio, aunque de pronto se tranquilizó cuando se focalizó en el fondo, una laguna rosa, y un sol dorado desprendían una suerte de música irlandesa. Miro al costado y sabía que lo encontraría, era el payaso, ya no estaba enojado pero su sonrisa era peor aún, por eso se tapó los ojos y miró para otro lado y se olvido de la mano, de la mujer, y miraba en una habitación a su madre joven que se balanceaba sobre una mecedora y cantaba una canción de cuna sin siquiera mirarlo…
Se despertó sobresaltado y encontró la realidad de su habitación, más quieta y tranquilizadora que los sueños, porque nadie puede salvarse con su cabeza fuera de control. Sí se trata de una pesadilla todo es susto y vértigo y si por el contrario, la escena onírica consta de imágenes y situaciones lindas, pronto cierto tinte nostálgico las bañara de una tristeza rara porque el anhelo también duele; como casi siempre sucede, nunca un sueño mejora.