viernes, 19 de julio de 2013

Fantasias... dolor.... párrafo pequeño de "El escritor y la mujer francesa" Espero que lo disfruten....


Un momento, perdido por las ráfagas que atraviesan mi memoria, un recuerdo aparece ahora después de muchos años. Yo era un niño y estaba con mi familia en una pequeña casa cercana a la playa, que mi padre había conseguido, en la que el olor a arena y mar se mezclan ahora con la excitación de aquellas noches. En esos días observaba a las muchas mujeres que frecuentaban esas playas y a veces caminaba y las miraba – las espiaba- consiguiendo los ángulos debidos para que esas formas me provoquen un erotismo doloroso. El sufrimiento de lo inalcanzable. Lo que sabía que era de otros. Y la sofocante sexualidad que nacía de mi cuerpo me molestaba. Una noche no podía conciliar el sueño y mi hinchazón no me dejaba dormir, tampoco podía autosatisfacerme, era muy tarde o estaría demasiado pasado de aquellas imágenes en las que tejía historias… Observaba la luz que bordeaba las cortinas, era cada vez más intensa y avisaba sobre el amanecer inminente, una luz que parecía temblar dentro de sí misma a medida que se afianzaba, y allí comenzó mi cuerpo a relajarse y mi imaginación a crear las visiones del sueño. Un ser radiante sin formas nítidas se acercaba a mí para apagar mí dolor, era una mujer pero no se podía deducir por ninguna de sus formas, era un ángel del amor, era erótico pero tranquilizador, y desplegaba sus alas tan cerca de mí como si explicara algo de lo femenino y del deseo. En ese sueño todo parecía para mí: La posesión, el placer que flota sobre el mundo, las formas inalcanzables de las mujeres ajenas… y en esa borrosa y encantadora imagen sentí en la brevedad de los sueños que el mundo no era un gran enemigo y que el amor –ese amor alado o el que sea- vendría a buscarme para que mi ardiente necesidad de morder el oro del mundo, las maravillas de las mujeres, deje por fin de lastimarme.